
Marlon Bejarano Bolaños tenía 11 años cuando la computación y la física empezaron a apasionarlo. Su familia, no veía en eso, más que una fantasía pasajera.
“Mi familia decía son cosas de chiquillo, ideas de adolescente, ahorita se le pasa”, recuerda hoy este joven originario del barrio Los Diques, en El Carmen de Cartago.
Lejos de “pasarle la fantasía”, esa idea lo llevó, ocho años después, a vivir y trabajar en Alemania.
En la actualidad, con 21 años, Bejarano combina tres frentes exigentes: trabaja como aprendiz de desarrollo de software para la empresa alemana de automatización tecnológica FABMation GmbH, en la ciudad de Ulm.
Estudia Ingeniería en Sistemas de Computación de forma virtual con Universidad Fidélitas; y culminó en julio de 2026 su carrera de Física en la Universidad de Ulm, con proyección hacia la computación cuántica.
El financiamiento de un sueño: pan, bicicleta y freelance
El camino hacia Europa no lo pagó una beca ni un préstamo.
Bejarano, estudiante del Colegio San Luis Gonzaga, financió su proyecto vendiendo en bicicleta el pan y las reposterías que preparaba su madre.
A eso sumó pequeños trabajos remunerados dentro del colegio y proyectos freelance como programador autodidacta, todo mientras cursaba la secundaria con los recursos limitados de su familia.
Con ese dinero recolectado a lo largo de la adolescencia, terminó pagando tanto el examen de certificación del idioma alemán, como el boleto aéreo que lo llevaría, a los 18 años, a instalarse en Ulm, en el estado federal de Baden-Wurtemberg, al sur de Alemania.
El alemán se aprendió en pandemia, desde YouTube
El quiebre estratégico llegó a los 16 años, en plena pandemia por COVID-19. Marlon aprovechando el encierro, decidió aprender alemán de forma autodidacta.
“A través de YouTube y otras plataformas utilizando el internet, observaba videos para escuchar el alemán e investigué cómo poder hacer contactos para viajar y trabajar con alguna empresa”, explicó.
Terminó la secundaria y, a los 17 años, ingresó a una institución pública costarricense para estudiar Sistemas, ya con certificaciones obtenidas de forma autodidacta y en línea.
En paralelo, continuó su búsqueda de un contacto en el extranjero hasta dar con una organización dual, que combina empleo y estudios superiores en Alemania. Ese hallazgo lo condujo hasta FABMation GmbH, empresa a la que envió su currículum y que, al conocer su perfil, le comunicó de inmediato su interés en contratarlo.
Con el respaldo, todavía incrédulo, de su madre, Bejarano inició los trámites de visa en la Embajada de Alemania en Costa Rica.
FABMation GmbH le ofreció un apartamento para su llegada y una posición como aprendiz, bajo contrato, en el desarrollo de software a la medida para clientes industriales.
Ya instalado en Ulm, comenzó de forma simultánea sus estudios universitarios en física cuántica en la Universidad de Ulm y su rol como desarrollador en FABMation, en el marco del sistema dual de formación alemán, que combina trabajo remunerado y educación superior.
La física cuántica, también conocida como mecánica cuántica, es la rama científica que estudia el comportamiento de la materia y la energía a escalas atómica y subatómica.

Dos carreras. Por qué eligió la modalidad Virtual de Fidélitas
Al partir a Alemania, Bejarano dejó atrás los estudios de Sistemas que había iniciado en la institución pública costarricense. La Universidad de Ulm únicamente permite a los estudiantes extranjeros cursar una carrera dentro de su oferta académica. Para no detener su formación en Sistemas mientras avanzaba en Física, Bejarano matriculó en 2024 la carrera de Ingeniería en Sistemas de Computación con Universidad Fidélitas, bajo la modalidad Virtual Sincrónica.
La flexibilidad de esa modalidad ha sido clave: Bejarano se conecta vía Teams en horarios fuera de su jornada laboral en FABMation, y en ocasiones debe tomar clases durante la madrugada alemana por la diferencia horaria con Costa Rica.
Aun a la distancia, el estudiante destaca la calidad de la formación: le da acceso al campus virtual, a laboratorios de última generación y a los simuladores virtuales con los que Fidélitas replica, en línea, la práctica de la Metodología STEM de “aprender haciendo”.
“A veces sí he tenido que llevar clases en horas de la madrugada de Alemania, por la diferencia de horas con Costa Rica, pero por dicha, solo me pasó con pocos cursos, hasta el momento”, comentó entre risas.
Actualmente cursa el IV cuatrimestre de Sistemas con Fidélitas, mientras se desempeña como analista en TI y ciberseguridad, además de desarrollador, en la empresa alemana.
Salario, metas y un mensaje que inspira
Como aprendiz, Bejarano recibe en Alemania un buen salario mensual, además de apoyo de la empresa para el pago del alquiler de su apartamento en Ulm.
El siguiente objetivo del joven es ser contratado como desarrollador junior, con un salario proyectado de hasta 2 millones de colones mensuales. Por ahora, gestiona las cuentas de clientes como Siemens y Bosch.
“Quiero decirle a los que lean este artículo, que para hacer las cosas no hay que tener dinero. Yo salí de una familia muy humilde y he podido llegar hasta acá.
La gente en Costa Rica tiene mucho potencial, tenemos cerebros buenos y yo deseo que se reconozca más al país y poder ser un profesional reconocido en la computación y que soy costarricense. Por eso, quiero ser ingeniero especializado en computación cuántica”, concluyó Marlon Bejarano.