El fabricante europeo Airbus emitió este viernes una alerta sin precedentes que obligará a dejar en tierra miles de aviones de la familia A320 en todo el mundo.
La alerta se da después de que un incidente en Estados Unidos reveló que la radiación solar intensa puede corromper datos críticos para el funcionamiento de los controles de vuelo.
La medida afecta aproximadamente a 6.000 aeronaves de la serie A320, lo que representa más de la mitad de la flota global de este modelo, el avión de pasajeros más popular del mundo.
En octubre de 2025, la familia A320 superó al Boeing 737 para convertirse en el avión comercial con más entregas de la historia, con más de 12.260 unidades entregadas desde 1988.
El incidente que desató la alarma
El origen de esta crisis se remonta al 30 de octubre de 2025, cuando un Airbus A320 de JetBlue que volaba de Cancún a Newark experimentó un descenso abrupto sin intervención de los pilotos durante la fase de crucero. El avión tuvo que desviarse de emergencia a Tampa, Florida, donde al menos 15 pasajeros fueron hospitalizados con heridas no graves.
La investigación posterior determinó que una de las computadoras de control de elevadores y alerones del avión, conocida como ELAC 2, había sufrido una falla que provocó un movimiento de cabeceo no comandado durante aproximadamente cuatro a cinco segundos antes de que el piloto automático corrigiera la situación.
“La investigación subsiguiente identificó una vulnerabilidad con el hardware ELAC B equipado con software L104 en caso de exposición a llamaradas solares. Esta vulnerabilidad identificada podría conducir en el peor escenario a un movimiento de elevador no comandado que podría resultar en exceder la capacidad estructural de la aeronave”, señala la Transmisión de Alerta a Operadores enviada a las aerolíneas.

Contexto de intensa actividad solar
El incidente coincide con un período de actividad solar particularmente intensa. El 11 de noviembre, el Sol emitió una llamarada de clase X5.1, la más potente registrada en 2025 y probablemente la más intensa del ciclo solar actual según la NOAA. Esta erupción provocó tormentas geomagnéticas severas clasificadas como nivel G4, capaces de afectar satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicación.
Las llamaradas solares liberan rayos X y radiación ultravioleta extrema que pueden interferir con sistemas electrónicos sensibles. En el caso del A320, la radiación puede afectar el comportamiento predecible de los electrones en sensores y conectores, corrompiendo datos esenciales para el sistema de control de vuelo.
Acciones inmediatas requeridas
Airbus trabajó de manera coordinada con las autoridades aeronáuticas para emitir una Transmisión de Alerta a Operadores (AOT), que instruye a las aerolíneas a implementar protecciones de software o hardware antes de continuar operaciones. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) emitirá una Directiva de Aeronavegabilidad de Emergencia que hará obligatorias estas medidas.
Según fuentes de la industria, para aproximadamente dos tercios de los aviones afectados, la solución será relativamente rápida: revertir a una versión anterior del software, un proceso que toma aproximadamente tres horas por aeronave. Sin embargo, cerca de 2.000 aviones requerirán modificaciones de hardware que podrían mantenerlos en tierra durante semanas.
Wizz Air ya confirmó que “algunos de sus vuelos durante el fin de semana podrían verse afectados”, mientras British Airways, cuyas operaciones de corto recorrido dependen exclusivamente de aviones de la familia A320, también enfrentará interrupciones.
Impacto en la industria
“Airbus reconoce que estas recomendaciones provocarán interrupciones operativas para pasajeros y clientes. Pedimos disculpas por las molestias causadas y trabajaremos estrechamente con los operadores, manteniendo la seguridad como nuestra prioridad número uno”, declaró el fabricante europeo.
La medida llega en uno de los períodos de viaje más intensos del año en Estados Unidos, coincidiendo con el fin de semana de Acción de Gracias, lo que amplifica el potencial de cancelaciones y retrasos masivos.
El sistema de control de vuelo del A320 fue revolucionario cuando se introdujo en 1987, al ser el primer avión comercial en utilizar controles electrónicos “fly-by-wire” que reemplazaron los sistemas hidráulicos convencionales. Esta tecnología, que ahora es el estándar de la industria, depende de datos procesados por computadoras de a bordo para interpretar las órdenes de los pilotos y traducirlas en movimientos de las superficies de control.
Airbus enfatizó que el evento que reveló el problema no resultó en pérdida de control de la aeronave ni heridos de gravedad, y que las acciones preventivas están diseñadas para garantizar que la flota permanezca segura para volar.

