He dedicado muchos años a favorecer el aprovechamiento de las tecnologías digitales para el desarrollo de capacidades de pensamiento en los más pequeños. No obstante, el uso irresponsable que con frecuencia se observa de estos dispositivos, cada vez más “amigables” para el usuario, al punto que ya no tenemos ni que escribir para usarlos —basta con hablarles y aún mal— no está contribuyendo a que las nuevas generaciones dominen la lengua materna. Al contrario, la evidencia apunta a que no están alcanzando los niveles más básicos de lecto-escritura.
Saber leer y escribir es un derecho
El modelo de desarrollo de Costa Rica apostó como cimiente el educar a su gente y enseñarle a pensar.
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