La administración de los servicios de agua potable es un desafío para las entidades a cargo a nivel estatal y municipal. También para las asociaciones comunales que operan sistemas de agua potable enfrentando la dispersión de datos, registros en papel y falta de herramientas digitales integradas.
En Costa Rica operan unas 2.000 organizaciones comunales encargadas de los servicios de agua rurales, incluyendo Asociaciones Administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (Asadas), de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Energía.
Estas entidades abastecen al 33% de la población y su cobertura equivale a más de 500.000 conexiones, pero administran los servicios mediante documentos, archivos físicos, hojas de cálculo, mensajes de WhatsApp y procesos manuales.
Esto dificulta la conversión de datos operativos en indicadores estructurados para planificar mantenimientos, identificar riesgos en fuentes hídricas y proyectar inversiones.
“Las Asadas realizan una labor fundamental para garantizar el acceso al agua potable”, dijo Luis Restrepo, encargado de alianzas y finanzas de la firma Cowdragon. “Pero deben administrar una gran cantidad de información, infraestructura, documentos, mantenimiento, incidencias y obligaciones utilizando herramientas que muchas veces están fragmentadas“.
La firma desarrolló una solución llamada MiasadaCR, la cual compite en el certamen internacional Premios Verdes LATAM 2026, impulsado por la Fundación Latinoamericana Verde, una organización sin fines de lucro de origen ecuatoriano que realiza el evento y otorga los reconocimientos. El proyecto figura entre los 50 finalistas seleccionados de más de 2.000 postulaciones. Los ganadores se darán a conocer del 19 al 22 de octubre de 2026 en Ecuador.
En 2022, la Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible, organización costarricense que tiene un programa de financiamiento y acompañamiento a pequeñas empresas con productos y servicios sostenibles, fue reconocida en ese mismo concurso.
MiasadaCR también se postula para el Global Prize for Innovation in Water (GPIW), el Water Breakthrough Challenge y espacios como el AI for Good, una iniciativa global que utiliza la inteligencia artificial (IA) para resolver problemas sociales, ambientales y humanitarios.

Hacia una solución
Ya hace 10 años, el Instituto Tecnológico de Costa Rica estudió a 21 Asadas y encontró problemas en infraestructura, capacitación y administración de los servicios. En ese momento, se propuso una herramienta informática predictiva que indicara las áreas a mejorar.
Otras investigaciones realizadas en 2019 y 2025, como parte de un proyecto de tesis en ingeniería ambiental en el mismo TEC y del posgrado de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, confirmaron las “limitaciones administrativas”.
Los desafíos de gestión llevaron a la desarrolladora Cowdragon a diseñar MiasadaCR. La firma tiene más de 10 años de operación, sedes en San Carlos y Cartago, y siete colaboradores especializados en diseño y programación en Costa Rica, Argentina, Colombia y México.
El portafolio de productos abarca software a la medida, aplicaciones web, automatización de procesos, integración de IA y agentes virtuales, análisis de datos, sistemas de información geográfica, herramientas educativas e integración de tecnologías para organizaciones, empresas e instituciones.
“Su enfoque está en transformar necesidades reales de organizaciones y comunidades en herramientas digitales sencillas y operativas”, dijo Restrepo. “El valor de la empresa no estaría únicamente en desarrollar software, sino en crear soluciones adaptadas a problemas específicos y convertir procesos que normalmente se realizan de forma manual o dispersa en sistemas digitales más fáciles de administrar”.

Para el diseño, validación y pruebas piloto se trabajó con el Centro de Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales (Cedarena) como socio estratégico. Así se corroboró la utilidad y funcionalidad de la solución.
La solución, diseñada incluso para personas con poca experiencia tecnológica, integra módulos para la gestión de abonados, inventarios de infraestructura, registro de incidencias, programación de mantenimiento, evaluación de riesgos, control documental, cartografía digital, avisos comunitarios e indicadores de desempeño.
Además, incorpora un asistente de IA denominado Asada 360 para consultas administrativas y operativas, al tiempo que facilita la integración de la aplicación WhatsApp para que administradores, operadores y fontaneros ingresen a determinadas funciones utilizando una herramienta que ya conocen, reduciendo las barreras tecnológicas.
También contempla un módulo educativo llamado UNDA, el cual está estructurado mediante lecciones cortas y gamificación para que niños, jóvenes y adultos aprendan sobre conservación del agua, saneamiento, contaminación, cambio climático y consumo responsable mediante microlecciones, retos, niveles y puntos.
Otra facilidad es que transforma los registros diarios en información útil para conocer el estado de los sistemas de agua, infraestructura, riesgos, mantenimiento, ambiente, necesidades de las comunidades y bases de datos e indicadores agregados.
La información estará disponible —cumpliendo con medidas de privacidad, seguridad y anonimización— para municipalidades, organizaciones no gubernamentales, universidades, instituciones públicas e investigadores con el propósito de identificar tendencias, detectar territorios vulnerables, anticipar riesgos, comparar necesidades, medir resultados y fundamentar decisiones de inversión y políticas de gestión hídrica.
La firma estableció un modelo escalable según el tamaño de cada Asociación. Además, impulsa un modelo de financiamiento donde las empresas privadas apoyen implementaciones de la solución en comunidades mediante sus programas de responsabilidad social. Así, bajo el marco de Cedarena, los aportes financieros se tramitan como gasto deducible del impuesto sobre la renta.
“Buscamos que las empresas no solamente financien tecnología, sino que puedan invertir en proyectos de impacto hídrico medible, respaldados por información verificable sobre las comunidades beneficiadas y con potenciales beneficios dentro de sus estrategias”, explicó Restrepo.
La meta inicial es implementar MiasadaCR en 150 acueductos comunales que tienen una cobertura de 350.000 personas, digitalizar la gestión local del agua en Costa Rica y luego trasladar el modelo a países como Ecuador, Colombia, El Salvador, Honduras y Guatemala.
