Los directores ejecutivos de más de una compañía tecnológica de Estados Unidos repasaron una y otra vez, como quien se prepara para un examen, el tablero con los países y las tarifas arancelarias que presentó el presidente Donald Trump el pasado miércoles 2 de abril.
La lista incluye a China, Vietnam, Taiwán, Japón, India, Corea del Sur, Tailandia, Indonesia, Malasia y Camboya, además de Costa Rica, a los que la Administración Trump impone tarifas arancelarias de hasta 46% a productos que lleguen a los puertos estadounidenses desde esos orígenes. En el caso de Costa Rica, el impuesto es del 10%.
Buena parte de los envíos de los fabricantes ubicados en esos países son componentes para equipos y dispositivos electrónicos de consumo o para servidores de centros de datos. En algunos casos, son productos terminados, como computadoras, celulares, tabletas y pantallas de televisión.
La bolsa de valores lo sabe y las acciones de Meta, Nvidia, Apple, Amazon y Dell cayeron el miércoles hasta en un 15%. Este jueves 3 de abril las acciones de los índices de valores volvieron a caer. “Es la peor bolsa en años” título The New York Times.

Si en algunas de esas economías, como la Unión Europea y China en particular, la respuesta de los gobiernos son aranceles recíprocos a los productos que llegan desde EE. UU., los precios de los dispositivos en esos mercados se verían afectados.
Como en el caso de Apple, para la cual China constituye la mitad de las ventas del iPhone, y en el de Amazon, donde las compras en línea rivalizan con proveedores locales como Alibaba.
Las firmas de análisis de mercados advierten que la economía en general se vería afectada. ¿Los consumidores estadounidenses están dispuestos a pagar precios más altos por bienes hechos en EE. UU., menos después que votaron contra Biden por el enojo con la inflación?
Los economistas lo dudan. Goldman Sachs elevó la probabilidad de una recesión en Estados Unidos en los próximos 12 meses del 20% al 35%.
LEA MÁS: ‘Día de la liberación’ de aranceles impacta con un 10% las exportaciones de Costa Rica hacia EE. UU.
Aranceles tecnológicos
En varios de los países con los aranceles más altos de la lista que presentó Trump se ubican fábricas de componentes, dispositivos electrónicos o equipos, maquinaria y electrodoméstivos que llevan microprocesadores y que se consumen en EE. UU.
Trump tuvo cuidado en dar una exención a las importaciones de semiconductores, pero los peros son varios y múltiples. The Wall Street Journal indicó que, exentos o no, los precios más altos de los muchos productos que contienen chips amenazan con golpear la demanda.
El Journal publicó que hay chips importados en maquinaria, electrodomésticos y vehículos por casi $1,4 billones en 2024, a lo que se suman $82.000 millones en chips importados desde diferentes países. Además, el proceso de fabricación es complejo.
Desde EE. UU. se envían las obleas a otros países para que los chips sean ensamblados con otros componentes. Eso ocurre, por ejemplo, con los chips que ensambla la planta de Intel en Costa Rica. Luego regresan hacia las distintas sedes de los fabricantes y de las compañías que arman los dispositivos y les colocan su marca.
“Es difícil encontrar puntos brillantes”, indicó el Journal. “Los aranceles no dan a los fabricantes de chips incentivos adicionales para aumentar la manufactura en los EE.UU. Sus productos se exportan generalmente a la cadena de suministro asiática de todos modos antes de volver dentro de los productos arancelarios”.
Y hay muchas preguntas más. Por ejemplo, sobre si los chips avanzados de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), que van en las unidades de procesamiento de gráficos de inteligencia artificial de Nvidia, tendrán que pagar los aranceles del 32% que Trump impuso a Taiwán o si deben pagar la tarifa del 10% general.
No son los únicos microprocesadores que llegan desde Taiwán. De esa isla va el 44% de los chips lógicos que se importan a EE.UU.
TMSC invertirá $100.000 millones para crear plantas de fabricación en EE. UU., el anuncio fue dado a principios de marzo anterior.
LEA MÁS: TSMC invertirá $100.000 millones en plantas de semiconductores en EE. UU.

Quienes sentirán mayor dolor son las tiendas de comercio electrónico. Trump finalmente firmó la orden ejecutiva para eliminar la exención de impuestos a partir del 2 de mayo sobre las compras menores a $800.
Conocida como la exención de minimis, es aprovechada para las compras en línea a apps chinas de Shein y Temu, entre otras. También se verán afectados los paquetes de Amazon, eBay y Etsy que permiten a los consumidores estadounidenses comprar bienes a productores con sede en China.
Aunque ya había firmado una orden ejecutiva similar en febrero, tuvo que retroceder por la falta de recursos de la dirección de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. para inspeccionar millones de paquetes adicionales al día y asegurar que se pagaran las tarifas correspondientes.
Para una parte de los especialistas, la eliminación de la exención cambiaría el comercio electrónico. Para otros, no provocará nada por los bajos precios de los productos originados en China.
“Pensamos que simplemente no hay lugar donde esconderse de estos efectos”, dijo Chris Caso, analista de Wolfe Research, al Journal.
Ni Apple. La firma movió la fabricación de iPads, AirPods y iPhones de China a Vietnam y la India desde la primera Administración Trump, cuando también se anunciaron restricciones comerciales al gigante asiático. Pero ahora los aranceles se impusierona a esos países también.
“Las tarifas propuestas amenazan con agravar la presión sobre el negocio de Apple”, indicó el Times.
¿Beneficiarios?
Los aranceles no afectarán a todos. Las firmas de logística y otras que ofrecen servicios y soluciones informáticas para importación de productos a EE. UU. verían un incremento en sus actividades. Por ejemplo, firmas que ofrecen servicios de información de una amplia diversidad de fuentes de datos para ayudar a las empresas a la importación de productos a EE. UU.
Otros posibles beneficiarios serían las compañías que brindan servicios y soluciones informáticas para procesar documentos aduaneros.
Pero nada es seguro en el mundo de Trump. No pocos analistas dicen que los aranceles son un arma de negociación de la Administración con Europa y Asia, en especial.
Eso crea problemas adicionales.

Un día sí y otro también, la Administración Trump cambia sus decisiones por decisión de la misma Casa Blanca (como ya pasó con las compras minimis), por resoluciones de los Tribunales contra sus decretos de Trump o por leyes que aprueben senadores de las dos bancadas —demócratas y republicanos globalistas— en contra de las medidas proteccionistas de Trump.
Por ejemplo, si el 5 de abril un importador paga los aranceles, anunciados tres días antes, es capaz que los mismos sean eliminados varios días o semanas después. La incertidumbre domina a la industria.
La sustitución de las plantas de fabricación en el extranjero por fábricas ubicadas en EE. UU. tampoco es es fácil ni será en el corto plazo. Tampoco lo es encontrar el talento para esas tareas, según Wired.